Se puede intentar hacer canciones
El hombre ha hecho tanto por el arte
Se puede intentar romper paredes
Y luego hacer casas gigantes
Y no llegué aprenderte amar
Aunque quisiera yo no pude
Cruce tus labios con mi boca
y te entregué mi cuerpo
Cansada me detengo y pienso
Si esto es lo que merecemos
Hoy ya me voy amor
Y desearé que tengas un buen viaje
Y no lloraré por que se bien que yo intente quererte
Y le dije no a ser feliz por que solo pensaba en ti
Que yo aprendería amarte como tú lo hacías
Y debo decir adiós.
Sé que pude quedarme más tiempo
Pero algo me dijo que era tarde
Y que aunque usara yo mi empeño
El final ya era inevitable
Y duele por que fuiste todo lo que desee un día
Pero si no hay amor se que el deseo ya no bastaría
Sufriendo por todo el recuerdo
Viviendo de remordimiento
Hoy ya me voy amor
Y desearé que tengas un buen viaje
Y no llorare por que se bien que yo intente quererte
Y le dije no a ser feliz por que solo pensaba en ti
Que yo aprendería amarte como tú lo hacías
Y hoy debo decir adiós
Me duele que te dejo con la pena y el dolor
Soñando que estés bien y que des de tu vida lo mejor
Como conmigo
Hoy ya me voy amor
Y deseare que tengas un buen viaje
Y no llorare por que se bien que yo intente quererte
Y le dije no a ser feliz por que solo pensaba en ti
Que yo aprendería amarte como tú lo hacías
y hoy debo decir adiós.
Cuando no puedes decir ni una palabra, las canciones lo dicen por ti....
En lo que respecta de la vida moderna muchas de los cortejos de amor han cambiado con el paso del tiempo, sin embargo, el hecho de que hayan cambiado no quiere decir que hayan desaparecido. En nuestros tiempos las formas han cambiado pero sin duda este blog esta dedicado para quienes aún creen en las princesas encantadas y en los principes azules..... y bueno también para los que no jaja
jueves, 17 de septiembre de 2009
miércoles, 22 de abril de 2009
Si hubiera recuerdos en el pasado
¿Porque los seres humanos somos como somos? Todos, absolutamente todos, guardamos recuerdos; ya sea en un baúl o en una carta, en un libro o bien en el lugar más recóndito de nuestra casa y también de nuestra mente. Del mismo modo los guardamos algunos gratos otros horribles, otros vagos y a veces insignificantes. En ocasiones guardamos recuerdos que incluso nos recuerdan a otros recuerdos, pero siempre los guardamos y en determinado momento de nuestras vidas los traemos al presente, los revivimos. Otras veces en vez de revivirlos, nosotros somos quienes viajamos al pasado para sentir, tocar y vivir dichos recuerdos. ¿Porqué? Pues quizá para recordar que en esa época éramos felices, o para recordar a alguien o tal vez para darnos cuenta que nos equivocamos.
Si amigos para eso sirven los recuerdos ¡para saber que nos equivocamos! Sin duda esto es algo muy delicado para cada una de las personas ya que podría determinar el rumbo de nuestras vidas; podría llevarnos al éxito indiscutible o bien podría llevarnos al fracaso rotundo.
Yo tengo una hipótesis, nosotros los humanos tenemos que recordar algo, lo que fuese pero algo, para sentirnos vivos y para darle algún sentido a lo que vivimos. Yo no digo que lo hacemos para no caer en los mismos errores porque somos seres humanos y tenemos el derecho de equivocarnos cuantas veces queramos. Recordamos para seguir viviendo para saber que en un momento fuimos felices y volver a sentir dicha felicidad para darnos fuerza y continuar en el camino.
Pero eso no es todo, por lo menos yo, al recordar algo, no sé, una imagen, un olor, un sabor, una sensación, una idea, lo recuerdo para sentirme feliz, confortable y quien sabe tal vez y una sonrisa escape de mis labios.
En otras ocasiones los recuerdos me persiguen, en mis sueños, en mi camino, en mi sopa. Estos recuerdos me atemorizan, me dan escalofríos me matan; porque me dicen que mi vida tomo un rumbo que yo no quería, y ahí es donde entra la palabra “hubiera”.
Si “hubiera” hecho esto, si “hubiera hecho lo otro, si hubiera, si hubiera, si hubiera… si lo hubiéramos hecho, sería otro recuerdo, que quizá nos hubiera cambiado el rumbo de nuestras vidas, y que entonces seríamos lo que hubiéramos querido ser, o todo lo contrario nos hubiera hundido en un drama profundo del cuál no hubiéramos podido sobrevivir. ¿Quién sabe no? Nunca lo sabremos, porque estamos aquí, y eso no pasó, y no podemos hacer absolutamente nada para cambiarlo. Lo que sí podemos hacer es ser felices con lo que somos y no arrepentirnos por lo que hubiéramos podido hacer, porque simplemente no lo hicimos y punto.
Y por eso yo prefiero recordar que fui feliz, para volverlo a sentir y seguir con mi destino, perdón con mi camino. Y que cuando pase el tiempo, recuerde que estuve triste pero que en ese momento recuerde que también fui feliz. Y entonces ¿Me entiendes, verdad? Recordar recuerdos para recordar y volverse a acordar. ¿De que? Pues de que somos felices y eso depende de nosotros, de lo que recordemos y queramos volver a vivir y sentir y tocar y oler y saborear. De eso se trata de que no hay recuerdos en el pasado, los recuerdos viven hoy porque en el pasado no eran recuerdos y el futuro no existe. ¡Vive feliz, vive hoy!
Si amigos para eso sirven los recuerdos ¡para saber que nos equivocamos! Sin duda esto es algo muy delicado para cada una de las personas ya que podría determinar el rumbo de nuestras vidas; podría llevarnos al éxito indiscutible o bien podría llevarnos al fracaso rotundo.
Yo tengo una hipótesis, nosotros los humanos tenemos que recordar algo, lo que fuese pero algo, para sentirnos vivos y para darle algún sentido a lo que vivimos. Yo no digo que lo hacemos para no caer en los mismos errores porque somos seres humanos y tenemos el derecho de equivocarnos cuantas veces queramos. Recordamos para seguir viviendo para saber que en un momento fuimos felices y volver a sentir dicha felicidad para darnos fuerza y continuar en el camino.
Pero eso no es todo, por lo menos yo, al recordar algo, no sé, una imagen, un olor, un sabor, una sensación, una idea, lo recuerdo para sentirme feliz, confortable y quien sabe tal vez y una sonrisa escape de mis labios.
En otras ocasiones los recuerdos me persiguen, en mis sueños, en mi camino, en mi sopa. Estos recuerdos me atemorizan, me dan escalofríos me matan; porque me dicen que mi vida tomo un rumbo que yo no quería, y ahí es donde entra la palabra “hubiera”.
Si “hubiera” hecho esto, si “hubiera hecho lo otro, si hubiera, si hubiera, si hubiera… si lo hubiéramos hecho, sería otro recuerdo, que quizá nos hubiera cambiado el rumbo de nuestras vidas, y que entonces seríamos lo que hubiéramos querido ser, o todo lo contrario nos hubiera hundido en un drama profundo del cuál no hubiéramos podido sobrevivir. ¿Quién sabe no? Nunca lo sabremos, porque estamos aquí, y eso no pasó, y no podemos hacer absolutamente nada para cambiarlo. Lo que sí podemos hacer es ser felices con lo que somos y no arrepentirnos por lo que hubiéramos podido hacer, porque simplemente no lo hicimos y punto.
Y por eso yo prefiero recordar que fui feliz, para volverlo a sentir y seguir con mi destino, perdón con mi camino. Y que cuando pase el tiempo, recuerde que estuve triste pero que en ese momento recuerde que también fui feliz. Y entonces ¿Me entiendes, verdad? Recordar recuerdos para recordar y volverse a acordar. ¿De que? Pues de que somos felices y eso depende de nosotros, de lo que recordemos y queramos volver a vivir y sentir y tocar y oler y saborear. De eso se trata de que no hay recuerdos en el pasado, los recuerdos viven hoy porque en el pasado no eran recuerdos y el futuro no existe. ¡Vive feliz, vive hoy!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)